EXPANSIÓN El Ministerio de Hacienda ha puesto en marcha un plan que supuestamente busca ayudar a las comunidades autónomas a recuperar la senda de la estabilidad presupuestaria y sortear el difícil acceso a los mercados financieros. Tras aplicar sucesivas rebajas en los tipos de interés que pagan los gobiernos regionales por acceder al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), recientemente ha decidido condonar el pago de sus costes financieros, y ofrece ya créditos completamente gratuitos a quienes lo desean. Esta iniciativa suscita ya de por sí serias dudas por el agravio que implica perdonar obligaciones pasadas a aquellos territorios que menos se han comprometido con los objetivos de déficit y de deuda. Pero podría ser hasta discutible si mostrara resultados positivos. En cambio, el modelo escogido por el departamento que dirige Cristóbal Montoro no supera la prueba del algodón. Lejos de corregir las deficiencias acumuladas, las autonomías ven una línea de crédito gratuito para cubrir todas sus necesidades financieras, que será ampliada en caso de que se excedan en sus compromisos de gasto. Por otro lado, las medidas correctoras que exitosamente se crearon con la Ley de Estabilidad, no funcionan. Hacienda no ha aplicado ninguna acción preventiva sobre las autonomías que se desvían del objetivo. Y cada vez son más. Estos argumentos los comparten varias instituciones. La Autoridad Fiscal viene reclamando sin fortuna a Hacienda que haga algo. Bruselas se ha sumado a la alerta, y Moody’s ya valora negativamente la política del Gobierno con la disciplina fiscal autonómica. El caso más paradigmático es Cataluña. Acumula ya un rescate estatal de más de 40.000 millones de euros. No sólo ha renunciado a esforzarse en la reducción del déficit, sino que lleva años desafiando el Estado con una política de decisiones unilaterales, cada vez mayores, para alcanzar la ansiada secesión de sus líderes. Obviamente hay que poner todos los recursos para evitar la privación de servicios públicos a cualquier ciudadano en Cataluña. Pero la política de concesiones de Hacienda permite al Ejecutivo de Mas fantasear con la creación de un Estado sin coste alguno. En realidad, a costa de todos los contribuyentes.
