Gumersindo Ruiz
DIARIO DE SEVILLA
Uno de los aspectos más positivos de estas elecciones municipales en Andalucía son los encuentros que, propiciados por la Confederación de Empresarios de Andalucía, se están dando entre empresarios y partidos políticos, mostrando las expectativas de la empresa ante los ayuntamientos. Hay cuestiones muy diversas, y dependen del tamaño del municipio, su especialización productiva, y la dimensión de la empresa y sector a que pertenece, pero podemos intentar sacar unas pocas ideas de interés. Los empresarios desean una desregulación de normas que entorpecen el inicio de actividades empresariales y su funcionamiento.
La ley estatal que obliga a los ayuntamientos a permitir la apertura de negocios con una declaración previa de inicio de actividad, es uno de los estímulos más importantes que en años ha recibido la empresa. Pero no ha sido una iniciativa de ayuntamientos, lo que muestra la necesidad de que haya normas de rango de ley que ordenen el ámbito local. Hace unos meses mostraba mi entusiasmo por el trabajo del Observatorio Económico de Andalucía Simplificación administrativa y mejora regulatoria en Andalucía, cuyo título lo dice todo. Dentro de él, el punto 10 habla de: «El ámbito municipal: el hermano pobre de la simplificación», y propone tres cosas para los pequeños y medianos municipios. La primera, suministrar (el gobierno central, el autonómico) a pequeños municipios herramientas, y desarrollar soportes informáticos, para extender los servicios administrativos electrónicos.
La segunda, planes con objetivos para simplificar procesos, estableciendo incentivos para los ayuntamientos que se adscriban. Y tercero, estandarizar ordenanzas y procesos sobre declaraciones, autorizaciones, comunicaciones, subsanaciones, silencio administrativo, firmas, que a veces pueden acabar con una pequeña empresa antes de que haya sido capaz de remontar el vuelo. Otra cuestión que preocupa a los empresarios es la desafectación de actividades y proyectos que no corresponden estrictamente a los ayuntamientos, y que distraen medios económicos y humanos de otras que sí son de su competencia, como parte de la seguridad, la limpieza, la circulación, y evitar actividades no legales como la venta de productos procedentes de robos en el campo, y otros productos. Y asimismo, el control en municipios con afluencia turística de la competencia desleal de viviendas de alquiler diario, que además es fuente de conflicto con los vecinos.
Los ayuntamientos tienen también mucho que hacer en el medioambiente, la integración de ocio, cultura y turismo; y la creación de espacios armoniosos para la convivencia, que son espacios también para la empresa moderna. Para esto, y mucho más, hace falta una colaboración entre instituciones públicas. La situación actual, en que se obstaculiza la formación de gobierno en Andalucía, no es justificable cuando se impide sin poder ofrecer una alternativa. Comprendo la estrategia en la política, como en cualquier forma de organización humana, pero llega un punto en que todo es estrategia, y se pierde la frescura, la espontaneidad, la intrepidez para la acción positiva.
Gumersindo Ruiz
DIARIO DE SEVILLA
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