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Casi el 60% de empleos en la próxima década irán a trabajadores con titulación superior, según un informe
El elevado número de jubilaciones, unido a la recuperación económica, hace prever que en los próximos diez años se abran más las puertas del mercado laboral para los jóvenes. Se estima que habrá que cubrir 8,9 millones de puestos de trabajo –7,2 millones en el más pesimista de los escenarios y 9,7 millones en el más favorable–. Pero no todos podrán aprovechar igual las oportunidades que se presentan. Su formación marcará la diferencia. Los que peor lo tendrán serán los jóvenes que ni estudian ni trabajan y, además, carecen de estudios postobligatorios, es decir, que como máximo cuentan con l a ESO. En esa situación se encuentran más de 300.000 menores de 25 años, el 63,2% de todos los ni-nis esa situación se encuentra el 62%, que corren el riesgo de permanecer en paro en la próxima década, según apunta el informe «La formación y el empleo de los jóvenes españoles. Trayectoria reciente y escenarios futuros», presentado ayer por la Fundación BBVA y el Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas). «Si los jóvenes no retornan a la formación, pueden quedarse en una trampa de desempleo permanente», alerta el autor principal del estudio, Lorenzo Serrano. En cambio, los jóvenes con estudios postobligatorios (desde bachillerato y FP a universitarios) tienen una probabilidad mayor de estar ocupados. En el caso de los que tienen FP superior, su ventaja frente a aquellos con sólo estudios primarios o secundarios obligatorios es de 10,7 puntos porcentuales y en el de los universitarios se eleva a 12,9. Quienes solo completen la educación obligatoria únicamente tendrán acceso al 2,2% de las oportunidades de trabajo, mientras que más de la mitad de las ofertas (58,4%) estarán destinadas a los que dispongan de estudios superiores, ya sea universitarios o de formación profesional. Pero no todo es cuestión de obtener un título. Además de los años de formación, el informe resalta la importancia de las compet encias adquiridas en ese periodo. De hecho, señala, un buen aprovechamiento educativo aumenta la probabilidad de inserción laboral en otros 13 puntos porcentuales, es decir, tanto como contar con estudios superiores.
«Los títulos actúan como señal, pero l as empresas también evalúan qué saben hacer con un título», explica Ángel Soler, el otro investigador que ha contribuido al informe. Tanto en los procesos de selección como una vez que se contrata a un candidato, se tienen en cuenta las destrezas que muestra el individuo, no sólo el diploma que figura en su currículum, señala. De acuerdo con el estudio de la Fundación BBVA y el Ivie, España se diferencia de muchos países de la OCDE por los porcentajes altos de jóvenes en los niveles bajos de competencias y porcentajes bajos en l os niveles de competencias elevados. Falsa sobrecualificación Incluso entre los jóvenes con estudios superiores, advierte, sólo un 5% alcanza el nivel más alto, frente al 14,7% de la OCDE. De hecho, uno de cada dos jóvenes teóricamente sobrecualificados –en puestos que no requieren estudios superiores– tienen un nivel bajo o medio-bajo de competencias, mientras que los del nivel más alto apenas sufren sobrecualificación. No obstante, la tendencia se aprecia ya en la educación obligatoria. Las carencias se deben a deficiencias en todos los niveles del sistema educativo, empezando por preescolar, según los investigadores, que tildan los resultados de «pobres» y «preocupantes». Pero no sólo cargan las culpas sobre las espaldas de las instituciones educativas, sino que «también las empresas deberían avanzar en dotar de formación a los empleados», plantean.
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