GUMERSINDO RUIZ
EL DÍA DE CÓRDOBA
Los economistas del desarrollo veían en la población activa una de las fuentes del crecimiento. Las condiciones para ello eran los salarios y el consumo bajo, producción para la exportación, acumulación y reinversión a gran escala e inversión exterior; y todo ello contando con una oferta ilimitada de mano de obra que, al realizar actividades más productivas, impulsaba el proceso. Ésta es una forma de crear empleo que exige a la empresa privada innovar, encontrar continuamente nuevas oportunidades de inversión y aumentar la productividad; el Estado, por su parte, tiene que ganarse la legitimidad apoyando el proceso económico, mitigando las desigualdades, creando oportunidades, y compensando la austeridad privada con bienestar público.
La reciente reunión entre sindicatos, empresarios y Junta de Andalucía, para acuerdos puntuales de colaboración, viene a sustituir a los antiguos pactos sociales, pues se ve más efectivo trabajar sobre proyectos concretos como puede ser la rehabilitación de viviendas o la inserción laboral. En cualquier caso, los acuerdos son siempre positivos y conviene recordar que el Sistema Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales (Sercla) ha ahorrado mucho dinero y tiempo a las empresas. Sin embargo, se percibe de fondo en estas reuniones, junto al optimismo y la esperanza, una cierta impotencia para generar empleo y aprovechar nuestros recursos humanos. Los datos sobre empleo se han comentado con una cierta ligereza y no son tan negativos para Andalucía. En la base de datos del Instituto de Estadística de Andalucía, uno de los mejores que hay en España, vemos que la población total y la población activa (de 16 a 64 años, empleados y en paro) disminuyen en España y aumentan en Andalucía; los ocupados aumentan en ambas, y los subempleados y parados, disminuyen tanto en España como en Andalucía. Sin embargo, los considerados inactivos aumentan en España y disminuyen en Andalucía, con lo que la tasa de actividad sube ligeramente en Andalucía, y baja en España. Aunque los números pueden obtenerse fácilmente, el razonamiento sobre ellos es algo más complejo.
Pero hay una cuestión indiscutible, y es que los datos del paro hay siempre que ponerlos en relación a cómo se mueve la población y la población activa, además de otras consideraciones sobre horas trabajadas, remuneraciones, y tipo de trabajo. Las circunstancias actúales son excepcionalmente buenas para la actividad económica a corto plazo: energía barata, precios bajos, el estímulo del déficit público en un año electoral, salarios bajos, euro depreciado, sin destinos turísticos alternativos y tipos de interés bajísimos. Pero para que todo esto no sea un momento fugaz, hay que aprovecharlo para empezar a construir una economía capaz de utilizar todos los recursos humanos. Algunas de las condiciones que decíamos al principio se dan, pero falta la más importante que es capacitar a la mano de obra y la inversión; y no estamos hablando de operaciones de compraventa en el sector inmobiliario y entre fondos y empresas, sino de inversiones que incorporen tecnología, ya sea por empresas propias o de fuera.
GUMERSINDO RUIZ
EL DÍA DE CÓRDOBA
