IGNACIO CONTRERAS
El negocio bancario descansa en la confianza, por lo que le crédito bancario se cortocircuita cuando el ciclo económico se deteriora. Los bancos juegan un papel muy relevante en el sistema financiero, y lo seguirán jugando en el futuro. Sin embargo, no es conveniente que la financiación de empresas dependa prácticamente en exclusiva de ellos. Igual que se diversifican mercados, productos, proveedores y clientes, también se deben diversificar las fuentes de financiación.
En los últimos años, se han desarrollado instrumentos y mecanismos de financiación más allá de la banca. Es la financiación alternativa. Y, yo añado, complementaria a la bancaria. Este carácter complementario es especialmente importante en toda estructuración financiera. En España, de manera directa o indirecta, el 90% de la financiación de empresas es bancaria, cuando en EE UU es apenas el 30. Será difícil llegar a esas cifras, pero en ellas hay un referente.
Son variados los instrumentos impulsados desde el Gobierno y desde la iniciativa privada.
1. Acceso a los mercados organizados: hay bolsas para empresas de más reducido tamaño, los mercados alternativos. Contamos con el MAB para capital, y con el MARF para deuda. Ambos tienen un potencial importante, pero el tamaño y la capacidad de crecimiento siguen siendo una limitante.
2. Acceso a fondos: es notorio el impulso que está teniendo este sector. Existen fondos de capital y deuda también de circulante, y suelen tener una flexibilidad con la que no pueden contar en la financiación bancaria.
3. Acceso a la inversión privada directa: los grandes patrimonios (family office) deben tener un cierto porcentaje de su cartera invertida en empresas no cotizadas, ya que su baja correlación con las bolsas es ideal a efectos de diversificación. También los business angels juegan un papel relevante, especialmente con los emprendedores en empresas de internet y tecnológicas. Por último, el impulso del crowdfunding es una vía para la financiación masiva de proyectos, incluso con pequeños importes individuales.
A pesar de la diversificación entre financiación bancaria y alternativa, seguirán existiendo lagunas en las que la financiación pública debe jugar un papel relevante en colaboración con la privada o como impulso de ella. Los empresarios también jugamos un papel activo, debemos tomar conciencia de la obligación de ganar tamaño y capitalización, y de que esto no se puede conseguir sin capital privado.
IGNACIO CONTRERAS
EL ECONOMISTA
