DIARIO DE SEVILLA
Editorial

Andalucía y Navarra han sido las dos únicas regiones de España en las que ha subido el paro durante el tercer trimestre del presente año, según desveló ayer la Encuesta de Población Activa (EPA). En el caso de nuestra comunidad autónoma se pone en evidencia que el tirón de las provincias con costa -lógicamente las más beneficiadas por la creación de empleo durante el periodo estival- no ha podido disimular los malos resultados de las provincias de interior y, en números absolutos, el paro ha crecido en 21.500 personas, lo que supone un aumento del 1,7% con respecto al segundo trimestre de 2015. Eso sí, siempre queda el consuelo de que si tomamos como referencia el dato interanual (que es el que marca la tendencia general) el desempleo bajó en Andalucía en 137.100 personas, lo que porcentualmente supone un descenso de 9,6 puntos.

Los números de la EPA vuelven a poner en evidencia la brecha que existe entre Andalucía y el resto de España en materia de empleo. Mientras que a escala nacional los datos mejoran sensiblemente y la tasa de paro se coloca en el 21%, en nuestra comunidad autónoma este dato llega al 31,7%, es decir, otra vez la distancia de casi diez puntos que parece infranqueable. Frente a esta realidad se pueden poner muchas excusas (demográficas, históricas, políticas, etcétera), pero lo cierto es que los principales responsables de la situación somos los propios andaluces, con nuestro Gobierno a la cabeza, que tras más de treinta años de autogobierno seguimos a la cola en todos los indicadores económicos y, especialmente, en los del desempleo. Sobre las posibles soluciones han corrido ríos de tinta: mejorar la cualificación de la mano de obra, decidida apuesta por el I+D y los sectores punteros que permitan aumentar las exportaciones, mayor movilidad laboral, fiscalidad más baja, apuesta por los emprendedores y el sector privado para aumentar el grosor del tejido empresarial, y un largo etcétera. Sin embargo, no terminamos de encontrar el camino para ejecutar estas ideas y el paro sigue siendo una de nuestras mayores amenazas.

A nivel nacional, los datos son buenos y cierran una legislatura en la que el Gobierno popular de Mariano Rajoy puede presumir de que ha bajado el paro del 27% en el que se lo encontró en 2011 al 21% que recogía ayer la EPA. Bien es cierto que esta bajada está muy favorecida por la también reducción de la población activa, pero negarle al Ejecutivo de Madrid sus logros en materia económica y de empleo sería completamente ridículo, cuando no interesado.