No habrá acuerdo entre UPyD y Ciudadanos para concurrir juntos a las próximas elecciones. Las negociaciones que desde septiembre han venido manteniendo la formación liderada por Rosa Díez y la de Albert Rivera saltaron ayer por los aires en medio de un cruce de reproches y la acusación mutua de que la otra parte nunca tuvo voluntad política real de alcanzar una alianza. Para UPyD, Rivera forzó el acercamiento «quizás porque la idea de la “tercera vía” y liderarla sonaba bien». Para Ciudadanos, Rosa Díez se prestó a explorar la posibilidad obligada solo por la crisis interna que desató en sus filas el debate abierto por el exeurodiputado Franciso Sosa sobre una coalición.
Consumado el fin, Rivera zanjó: «UPyD ha venido a levantarse de la mesa» y acabó pidiendo públicamente el apoyo de los votantes de ese partido.
Adhesiones y corrupciones
El encuentro de la fractura se celebró ayer en un hotel de Madrid, donde, –según Andrés Herzog, uno de los protagonistas de estas conversaciones en nombre de UPyD–, Ciudadanos les puso frente a un «acuerdo de adhesión, un o lo tomas o lo dejas”» sobre listas conjuntas, en el que la formación magenta interpretó una «ruptura unilateral y prematura» del diálogo por parte de las filas de Rivera. «Es una técnica clásica: el que pide todo para que no pueda haber un acuerdo», resumía Herzog en rueda de prensa.
A esta cita cara a cara, no obstante, UPyD llegaba ya con un prolijo informe por escrito en el que se certificaban «las constantes discrepancias de fondo y de forma que impiden alcanzar una alianza o coalición electoral» con Ciudadanos. Y es que, hace tiempo que Rosa Díez y sus colaboradores constataron la imposibilidad de unirse a un «conjunto de franquicias» como –a su juicio– es Ciudadanos, una organización que ha ido sumando miembros y concejalías por toda España a fuerza de pactos con partidos regionales y locales «del más variado pelaje» en sucesivos ejercicios de «transfuguismo», en los que crece el germen de la corrupción. Intolerable para UPyD es, en consecuencia, que Ciudadanos albergue imputados como el exdiputado en el Parlament Jordi Cañas, actualmente con cargo de asesor de los eurodiputados del partido.
Herzog defendió que ese documento no era definitivo, y que para su conclusión estaba a falta de datos que habían pedido a Ciudadanos –tales como sus acuerdos con esos partidos más pequeños, número total de concejales, cuántos eran suyos y cuántos «heredados»…– que nunca han recibido. A juicio de UPyD, precisamente la solicitud de esa información fue la que provocó que C´s optara por dejar la mesa de negociación, como hizo ayer.
De España a Cataluña
Pese al choque, el partido de Díez tendió la mano a una futura colaboración con Ciudadanos, particularmente en la cruzada judicial que UPyD ha emprendido contra la Generalitat y en, general, en Cataluña, donde advirtieron de una «verdadera emergencia nacional».
Rivera reiteró en Madrid la pretensión de C’s de seguir con su proyecto de convertirse en alternativa al «bipartidismo decadente» y los «populismos crecientes» y de estar presentes en las próximas citas electorales en toda España. Preguntado si descartaba futuros entendimientos con UPyD, sentenció: «Nunca diremos nunca».
ABC
