El Sindicato Médico rechaza que se les «condicione» para reducir los días de ingreso y la Junta alega que así se recuperan antes algunos pacientes

Conceder antes el alta hospitalaria a determinados pacientes supone un incentivo para los directivos y profesionales del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Un premio que tiene su recompensa en la nómina en concepto de productividad. Hay una lista extensa de factores (los llamados objetivos) que computan a la hora de determinar las retribuciones complementarias que la agencia de la Junta de Andalucía reparte entre su personal. ABC saca a la luz por pri mera vez una de l as guías internas que utiliza una Unidad de Gestión Clínica (UGC) de un hospital comarcal de Andalucía para evaluar la productividad de un e quipo de Atención Médica Integral. La mayoría del personal del SAS ni siquiera tiene acceso a estos protocolos que sir ven para calibrar su rendimiento laboral.

Según se desprende de e st e documento of ic i al , uno de l os objetivos que se marca a los profesionales es la reducción de los días de ingreso hospitalario en comparación con unos estándares autonómicos. La Junta restringe este criterio a estancias que cataloga como «evitables», entre las que se encuentran, por ejemplo, la ocupación de una habitación por un paciente con una angina de pecho.

«Calidad asistencial»

El SAS defiende que es un «objetivo de calidad asistencial» que emana de un contrato programa de 1995 y persigue que « el paciente no esté más tiempo ingresado del que debe, comparado con la media de los hospitales andaluces», por alguno de los siguientes motivos: complicaciones evitables, tardanza al hacer el informe del alta o retrasos en pruebas diagnósticas.

En cambio, los profesionales que tratan a diario a los usuarios sospechan que estos manuales de buenas prácticas esconden un propósito no tan loable: anteponer ell ahorro económico a laa calidad en la atención. A juicio del Sindicato Médico Andaluz, representante mayoritario de los facultativos del sistema sanitario público, trat an de « condicionar al profesional para que se den al t as en c uanto s e pase de unos estándares y muchas veces la situación clínica del paciente noo lo permite».

El sindicato tilda de «economicistas» los criterios que presiden e l modelo organizativo de los servicios asistenciales a la hora de repartir l os pl uses.. Las UGC son depart amentos intente-grados por médicos, enfermeros, administrativos y personal sanitario en general que se encargan de rees-tructurar la asis-tencia sanitaria aria y recortar el gasto en hospitales y ambulatorios a cambio de incentivos salariales.

Fuentes del Sindicato Médico Andaluz argumentan que «no criticamos que el SAS diga l os días de estancia adecuados, pero muchas veces no contamos con los medios suficientes para evitar que se prolongue; por ejemplo, no se tiene en cuent al a dotación del hospital ( s i hay laboratorios adecuados) o los métodos diagnósticos » . « Se da excesiva importancia al tema económico, por encima de cualquier otro», se quejan.

Desde la dirección del SAS, en cambio, sólo ven virtudes en este sistema: « Con l a disminución de l a estancia en un hospital, el paciente puede iniciar más precozmente su recuperación, favoreciendo su incorporación a la vida social y laboral en el menor tiempo».

¿ Qué considera la citada Unidad de Gestión Clínica como «estancias evitables»? La agencia pública no las aclara cuando este periódico le pregunta.

A través del Sindicato Médico Andaluz, ABC ha podido conocer cuáles son los ingresos que intenta recortar. Según los criterios que rigen en la citada UGC de Atención Médica Integral, el Servicio Andaluz de Salud ofrece un incentivo económico superior a los médicos y sus equipos que reduzcan la estancia en hospitales de pacientes ingresados por una angina de pecho, una neoplasia maligna (un tipo de cáncer) pulmonar por la que no hayan sido intervenidos o quienes sufren una bronquitis crónica o un enfisema (trastorno común entre los fumadores).

Dependiendo de la casuística, los enfermos tratados en un hospital son clasificados mediante los llamados Grupos Relacionados por el Diagnósticotico (GRD). El GRD 140, uno de los que figuran en el citado protocolo, agrupa a los pacientes afectados por una angina de pecho. El GDR 82 corresponde a un t i po de tumor maligno del aparato respiratorio.

En un escenario marcado por l os recortes presupuestarios que se ceban también con el servicio público de sanidad, lo que manda es la calculadora. El caso más ilustrativo es la reducción del tiempo de ocupación de camas, pero hay más factores que computan a la hora de cuantificar los pluses.

Para calcularlo, a cada ob-jetivo se asigna un valor dependiendo del grado de cumplimiento del mismo, que tiene ss u peso específico e n la cuencuenta final. Todas l as variables van sumando.

El complemento retributivo aumenta para aquellos profesionales que se ajustan más el cinturón del gasto farmacéutico, que recetan menos antimicrobianos (contra las enfermedades infecciosas) y antibióticos, y registran menos hojas de reclamaciones de usuarios (poco importa queq estén o no justificadas) que el año anterior.

Para cada categoría profesional que presta servicios en el hospital se fijan unos objetivos comunes a todos los miembros de la unidad (que representan el 60% de la productividad) y otros objetivos individuales (que suponen el 40% de lo percibido en incentivos). El SAS al ega que l os objetivos se pactan cada año entre la dirección del centro y sus profesionales atendiendo a losl problemas de salud de la población a la que trata, el perfil de los pacientes y los recursos, entre otros factores. La finalidad, justifican desde el servicio público, es «mejorar la prestación de los servicios de cada unidad».

En el Sindicato Médico Andaluz discrepan de que exista tal consenso: «Muchas veces se reúnen el director de la UGC con su personal y se fijan objetivos pero no hay capacidad de decisión de l os profesionales, pues vienen impuestos desde arriba». «Fíjese —apunta al periodista— que en muchas unidades éstos nunca llegan a conocer l os objetivos por l os que son evaluados».

ABC